El éxito de cada
persona está en sus expresiones y
pensamientos.
La vida de cada persona
es un camino hacia sí mismo, el ensayo de un camino, un boceto de un sendero. (Herman
Hesse).
Más importante saber de
qué se vive, es mejor llegar a comprender para qué se vive, es decir, cuál es
el propósito de nuestra vida.
Quien tiene un por qué vivir,
encontrará siempre el cómo vivir plenamente la vida, y además, estar agradecido
por cada amanecer.
Quién aún no ha encontrado el
propósito de su vida andará como un barco en alta mar sin timón y puerto en
donde atracar. Es decir, siempre desorientado y renegando por todo.
Gracias a
investigaciones realizadas por expertos en psicología, sociología, y en las
neurociencias, se ha podido identificar algunos factores que influyen de manera
importante en los ámbitos o roles de cada persona, los cuales contribuyen de
manera positiva o negativa en el desarrollo o calidad del índice humano y son
los siguientes:
a).-
Personal.- Físico, intelectual, afectivo (sentimientos y emociones),
espiritual.
b).-
Familiar; c).- Social, y d).- Laboral.
¿Cómo
descubrir nuestra misión personal o destino?
Es conveniente, en
primer término encontrar el sentido de la vida, y después, de esto se vislumbra
la visión y la misión de cada uno de nosotros.
La visión y la misión,
está constituida por objetivos claros y concretos, metas y líneas de acción
bien definidas y detalladas.
La
visión es lo que quiero lograr en la vida, es el destino
final. En otras palabras, es nuestro porvenir. Consiste en el tener.
La
misión es el para qué estoy en este planeta tierra
(mundo). Es el propósito del ser. Es lo que escojo hacer en el recorrido o en
el sendero del diario vivir. Es encontrar, el hacer a lo que me siento llamado
de acuerdo con los talentos y habilidades que poseo, a través de ese camino,
que escoja seré capaz de alcanzar la visión.
En primer lugar,
debemos de hacer un inventario personal de nuestras fortalezas, debilidades,
oportunidades y amenazas (matriz FODA). Así de esta manera, seremos capaces de
saber que queremos, hacia donde vamos y por qué queremos llegar ahí.
Muy pocas personas a
una temprana edad, serán capaces de encontrar la misión o el para qué de su
vida. La gran mayoría, andarán por mucho tiempo deambulando por la vida, sin
encontrar el propósito de su vida, y esto, les producirá frustración, enojo y
malestar fisiológico y psicológico.
Por ello, es muy
importante identificar las fuerzas que yacen en el interior de cada uno de
nosotros. Una vez encontradas estas fuerzas internas, serán de gran utilidad
para que impulsen nuestro diario vivir, y con ello saber realmente que deben
hacer.
Las
habilidades, destrezas y competencias, serán en cada momento la fuerza motivadora,
que nos guíen a través de las acciones y nos ayuden a superar nuestros propios límites y obstáculos, que se
interpongan en cualquier momento en nuestro camino.
De acuerdo como nos
desempeñemos cada día en nuestro trabajo u oficio (conducta, carácter y
personalidad), seremos capaces de reflejar nuestras aspiraciones y deseos más
profundos.
Dice un dicho:
“Si no sabes a dónde vas, cualquier camino te conduce allí”.
El saber hacia dónde
nos dirigimos con nuestra vida, nos permite saber cuándo y cómo llegar a donde
queremos.
Muchas personas caminan
por la vida sin saber que quieren y por qué están aquí. Si una persona no tiene
un proyecto de vida, todas las novedades y las situaciones superficiales lo
atraerán hacia ellas.
Si una persona no sabe
que quiere en su vida, o a dónde quiere
llegar, cualquier camino la llevará a donde menos se espera llegar. Esto
ocurre, porque no sabe cuándo llegar y por dónde.
Sin embargo, no basta
con saber únicamente hacia donde nos dirigimos, sino que haremos ahí una vez que lleguemos.
Por ejemplo, una
persona que en algún momento de su vida de niño pensó en tener una empresa, la
cual diera trabajo a un grupo de personas y de esta manera, sostener a sus
familias a través de la prestación de un servicio en el mercado.
Debe de tener en claro,
que producto desea comercializar y que innovaciones, debe estar haciendo para
sostenerse en el mercado y además, cómo lograr expandirse hacia otros nichos de
mercado interior y exterior.
Hoy en día en nuestra
sociedad, somos testigos de una gran cantidad de empresas, y muchas de ellas,
no han logrado sostenerse y han tenido que cerrar por problemas financieros o
de corrupción.
En estos últimos 100
años, son muy pocas empresas que han logrado pasar la prueba de calidad, innovación y sobre todo del buen trato a sus
trabajadores, quienes con su esfuerzo y trabajo, producen y hacen, que sea
prospera algunas empresas gracias al esfuerzo humano y el trabajo colaborativo
de sus integrantes.
Quiero enfatizar, que los
seres humanos somos personas de hábitos, y estos dirigen nuestra vida diaria,
sin que nos demos cuenta de ello, cada día y a cada momento hasta el instante
último de la muerte.
Un
hábito es una actividad inconsciente, que se ha integrado
a nuestro diario vivir, y actúa de manera automática, sin que nos demos cuenta
de ello, esto sucede porque no somos capaces de reflexionar sobre lo que hacemos y porque lo hacemos.
Los
hábitos requieren solo de la práctica de unas cuantas veces
y después de manera automática, se integran a nuestra vida.
Por ejemplo, abrocharnos las agujetas de los zapatos,
lavarnos las manos, comer, tomar algún líquido, incluso bañarnos y muchas
actividades más, las cuales hemos aprendido desde la niñez y a la fecha, no
hemos reflexionado ni cuestionado su hacer.
Por otra parte, las virtudes son fuerzas que llevan a
la persona a la excelencia, a la perfección, es decir, a ser capaces de hacer
algo excelente y grandioso con nuestro obrar personal.
Por ejemplo, tocar un instrumento, sobresalir en alguna
disciplina científica, destacarse en alguna actividad deportiva o artística,
o bien como líder en algún campo laboral, social o económico.
Por otra parte, la
virtud es la encarnación operativa del valor. La virtud
sólo puede dirigirse al bien a través de valores
éticos y morales.
Los ideales que han de
iluminar, el camino del hombre próspero y exitoso, una y otra vez, y que han
infundido valor para enfrentarse a la vida, sin importar, los obstáculos o
fracasos necesarios, que han aparecido en el diario vivir, los podemos ver en
científicos, artistas y atletas.
Para un físico premio
nobel por el trabajo de la Mecánica Relativista (1920), como lo fue Albert
Einstein, los valores que guiaron su
vida fueron la “belleza” y la búsqueda incansable de la “verdad”.
Como podemos apreciar,
la vida cotidiana debe de tener en todo momento una finalidad y un significado. Es decir, un por qué vivir.
Todo persona de éxito y
emprendedora, cuenta con valores sólidos, que son el camino necesario para el
crecimiento personal, y estos deben de conducir al individuo a una plena dicha
y felicidad.
Por favor, escribe en
una hoja los valores que considere importantes en su vida, y mencione, porque
ha elegido estos valores.
Las facultades del ser
humano, que actúan para realizar los valores que ha elegido tener en su vida
cotidiana y ponerlos en práctica.
a).- En la mente se
conoce, se investiga, se reflexiona.
b).- En la conciencia
se elige, es este lugar donde está el bien y el mal. La conciencia ocupa mucho
tiempo para despertar y madurar.
c).- En la acción se
pone en práctica lo que cree necesario y con valor. La praxis se logra a través
de la experiencia y el sufrimiento.
Podemos mencionar, que
el ser humano está hecho para vivir con valores, para encarnarse en aquello que
es bueno, verdadero y valioso para la vida en sociedad y para el cuidado de la
naturaleza.
Por lo tanto, el
valor es algo que se descubre como un bien, y se elige de
forma libre y consciente, y además, busca en todo momento ser realizado por la
persona con el propósito de un bien común.
La finalidad a los
principios inspira la elección de los medios.
Por ello, es
importante volver a retomar el tema del proyecto de vida, y hacernos la
pregunta siguiente:
¿Qué
quiero ser o en qué me quiero convertir en algún día muy cercano?
Es importante como
persona, tener definido un fin en nuestra mente, y trabajar con ahínco,
disciplina y mucha dedicación cada día, para que en un momento determinado, se
logre alcanzar la meta que hemos elegido o trazado.
Son los valores, los principios y los hábitos,
sean estos positivos o negativos, los aspectos o factores, que nos llevarán al éxito o al fracaso en un momento
determinado.
Reconozcamos con
humildad, que cada uno de nosotros somos
los arquitectos de nuestro propio porvenir, cada uno somos los responsables
de lo que logremos en nuestra vida.
Nuestras
actitudes, emociones, sentimientos y pensamientos,
son las fuerzas invisibles que dirigen
nuestra vida interior y esta se manifiesta en la conducta a través de actos
o acciones cotidianas.
Por ello, es importante
cuidar y estar atento a todo lo que
sucede en nuestro interior. Cada momento, debemos de estar alerta como guardianes de un valioso tesoro, el
cual está en nuestro interior y sólo nosotros, podemos ser capaces de lograr lo
que queremos en nuestra vida.
A lo largo de la
evolución de la humanidad, sin lugar a dudas, han aparecido grandes obstáculos
y retos o desafíos, que han tenido que enfrentar en su momento, los grupos
sociales que nos han antecedido. Y solo unos cuantos han logrado realizarse.
Desafíos como catástrofes
y desastres naturales, en forma de una erupción volcánica, deslaves, y
desbordamiento de ríos o causes de agua debido a las lluvias torrenciales, o
por la sequía.
En fin tantos ejemplos
reales, que en algún lugar del planeta tierra se han manifestado, han existido
y han tenido, que enfrentar en su momento, el hombre en su lugar de origen.
Sin lugar a dudas, estas inclemencias han templado el alma
y el espíritu, impulsado a las personas en su momento para conseguir lograr la
dicha y la felicidad, y comprender, que la vida es un campo de entrenamiento
tanto físico como psicológico, y triunfará, aquella persona que aproveche al
máximo cada experiencia de su vida.
Ante estas situaciones
o circunstancias naturales o sociales,
es importante preguntarnos: qué
aspectos en la vida son necesarios cuidar y con esto empezar a construir una
vida con propósito.
1.- Tener un fin en la
mente, es decir, que queremos llegar a ser.
2.- Encontrar un sentido a la vida, un por qué
vivir.
3.- Cada día de nuestra
existencia fortalecer a través de
valores, principios y buenas actitudes,
nuestro actuar.
4.- Cada día, debemos de esforzarnos a lo máximo para dar
lo mejor de nosotros mismos en cada uno de los ámbitos: Familiar, social,
laboral, etc.
5.- Implementar en
nuestra vida hábitos como la disciplina, la honestidad, la dedicación, el
esfuerzo, el respeto, la asertividad, la misericordia, la responsabilidad, la
empatía y el altruismo.
La
personalidad y el carácter, se nutre del crecimiento de la
vida interior, y la conducta se engrandece, con los buenos hábitos y actitudes.
Por la tanto, cada día debemos de trabajar con ahínco y esmero, como si fuera
el último día de nuestra existencia.
Todos los seres humanos tenemos una
tarea que realizar, lo difícil, es que cada uno de nosotros de manera personal,
debemos de encontrar la forma individual de descubrirla.
Aun no hay un manual o
una guía, que nos permita de manera fácil y rápida, encontrar nuestro destino o nuestra misión en la vida.
Cada uno de nosotros
tarde o temprano lo descubriremos, o
quizás muchos otros, nunca se darán cuenta, que ya la encontraron y la dejaron
pasar, o bien se perdieron en el camino,
y viven frustrados y angustiados, porque el pasado los ha dejado muy lastimados
con cada experiencia que tuvieron que pasar en su momento. Querido lector, sigue adelante y encuentra tu misión.
QUE JEHOVÁ DIOS
TE ACOMPAÑE EN ESTE VIAJE, TE DESEA TU AMIGO Y SERVIDOR: RAMÓN
RUIZ LIMÓN.
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